Había una vez un grupo de amigas que se autodenominaban «chamas». Decidieron salir a cenar para celebrar una de esas noches llenas de risas y buenos momentos. Sara, la líder del grupo, reservó una mesa en su restaurante favorito, conocido por su deliciosa comida y ambiente acogedor.
Una vez que se sentaron, comenzaron a pedir platillos y, por supuesto, a tomarse fotos. «¡Vamos a inmortalizar esta noche!», dijo Ana, sacando su teléfono. Cada vez que posaban y revisaban las fotos, todas soltaron risas. «¡Horrible salgo yo!», exclamó Paula, mirando su imagen en la pantalla. «Y yo creo que me veo peor», respondió Clara, intentando hacer gestos divertidos.
Después de varias fotos fallidas, decidieron dejar de lado las autoevaluaciones y enfocarse en disfrutar la cena. Sin embargo, la conversación rápidamente se desvió a otros temas, como siempre sucedía. «¿Saben qué? Siempre he creído que soy fea, pero ya, qué más da», bromeó Paula, soltando una risa que contagiaba a todas.
La charla fluyó de manera divertida hasta que alguien lanzó la pregunta que hizo reír a todas: «¿Y si Rosa Lía es realmente hija de Elvis Crespo? A ver, hay que debatir eso». Las chamas comenzaron a discutir, cada una aportando su teoría. «Tal vez Elvis tiene una historia secreta que no conocemos», sugirió Clara, mientras tomaba un sorbo de su bebida.
Entre risas, especulaciones y más fotografías, la idea de la conexión entre Elvis Crespo y Rosalía se volvía cada vez más fantasiosa y divertida. «Imagínate a Rosalía bailando salsa con el estilo de Elvis», dijo Ana, y todas soltaron una carcajada.
La cena continuó, y al final, aunque ninguna había salido bien en las fotos, lo que realmente importaba era la conexión y las risas compartidas. Al salir del restaurante, aún riéndose, decidieron que la verdadera belleza no estaba en lo que se veía en la pantalla, sino en esos momentos compartidos que siempre recordarían.
Y así, con el estómago lleno y el corazón ligero, las chamas se despidieron, sabiendo que ese era solo uno de muchos recuerdos que seguirían creando juntas. ¡Quién necesita fotos perfectas cuando tienes amistad y risas!
