AVISO CLASIFICADO
El Honorable Congreso de la República informa a la ciudadanía que se encuentran abiertas las vacantes para el próximo período legislativo. Los interesados deberán cumplir con el siguiente perfil:
Requisitos indispensables:
• No haber leído la Constitución. Si la ha leído, no haberla entendido. Si la entendió, comprometerse a olvidarla.
• Saber firmar. No es necesario saber lo que se firma.
• Tener una yipeta, preferiblemente prestada por un «amigo empresario» cuyo negocio nadie ha podido explicar.
• Contar con una banca de lotería, un colmado con «cosas raras» en la parte de atrás o, como mínimo, un primo en Puerto Rico que envía «remesas» en maletas.
Habilidades deseables:
• Dominio avanzado del discurso vacío: «Nosotros vamos a trabajar por el pueblo, por la gente, por los que más necesitan, y por el pueblo».
• Capacidad para dormir sentado durante sesiones de hasta seis horas sin que se le caiga la gorra.
• Experiencia comprobada en tigueraje: saber cuándo levantar la mano, cuándo no estar en el salón y cuándo «coordinar».
• Liderazgo sindical demostrado, entendiéndose por esto haber paralizado algo alguna vez a cambio de algo.
Se valorará:
• Haber sido rifero de barrio. La experiencia administrando números ayuda a entender el presupuesto nacional, que también es un juego de azar.
• Tener expediente abierto en otro país. Esto garantiza que el candidato nunca viajará al extranjero en misión oficial, ahorrando viáticos al Estado.
• Apellido conocido, aunque sea por las razones equivocadas.
Lo que ofrecemos:
• Inmunidad. Mucha inmunidad.
• Exoneración para importar un vehículo que cuesta más que la escuela de su provincia.
• Barrilito, cofrecito y cualquier otro diminutivo que esconda un millón.
• Pensión de por vida tras cuatro años de no hacer nada con gran esfuerzo.
Abstenerse:
• Abogados constitucionalistas, economistas, maestros con vocación y cualquier persona con la manía de leer los proyectos antes de votarlos. Esos generan «ruido» y atrasan la agenda.
• Gente decente. No por mala voluntad, sino porque no van a durar: se frustran en la primera semana y renuncian para escribir columnas en el periódico.
Nota del editor: Lo triste de este aviso es que no tuvimos que inventar casi nada. Un país se gobierna con leyes, y las leyes las escriben personas. Cuando el voto se vende por una funda de comida o por cien pesos en un colmadón, el pueblo no está eligiendo un representante: está alquilando un verdugo con su propio dinero.
La decencia y la preparación no son lujos de élite; son la mínima garantía de que quien vota en nuestro nombre sepa qué está votando y no tenga dueños escondidos. El día que exijamos hoja de vida antes que yipeta, propuestas antes que picapollo y transparencia antes que bachata en caravana, el aviso cambiará solo.
Mientras tanto, la vacante sigue abierta. Y el próximo mayo, el que contrata es usted.
