Purita es una mujer de profundas raíces, decidida, amante de la belleza y la estética, y fundadora de una de las boutiques femeninas más emblemáticas y recordadas de los años setenta: Abraxas Boutique.
Abraxas fue mucho más que una tienda de ropa. Fue un espacio donde la moda, la belleza y el buen gusto se encontraban. Bajo la visión de Purita, se convirtió en un punto de referencia para las mujeres que buscaban elegancia, distinción y un estilo cosmopolita en Santo Domingo.
Me cuenta que desde pequeña sentía una especial fascinación por todo lo relacionado con la decoración y la moda. Le encantaba visitar Casa Virginia, que en sus inicios estuvo ubicada en la calle Palo Hincado, esquina Dr. Piñeiro. De aquellos años conserva un profundo cariño y admiración por doña Virginia Dalmau, cuya elegancia, buen gusto y visión dejaron una huella imborrable en ella.
Su espíritu emprendedor la llevó a comenzar su negocio en la sala de nuestra casa familiar, en la avenida Alma Máter esquina Dr. Piñeiro. Con el dinero obtenido de la venta del comedor y algunos muebles, dio los primeros pasos de un sueño que más tarde se establecería en el Edificio Machado, en la avenida Abraham Lincoln, y posteriormente en dos locales de Plaza Naco.
Al principio, la tienda se dedicaba exclusivamente a la venta de ropa importada de los Estados Unidos. Con el tiempo amplió su oferta incorporando zapatos y carteras. Cuando llegaron tiempos difíciles y las importaciones se redujeron o fueron restringidas a principios de los años ochenta, lejos de rendirse, buscó nuevas oportunidades para seguir adelante.
Así nació un taller de costura donde confeccionaba hermosas piezas de lino bajo la marca Guovanelly. Sus creaciones llegaron incluso a exportarse fuera del país, siendo recibidas con gran entusiasmo.
Las facetas de Purita han sido muchas. Siempre inquieta, creativa y en constante búsqueda de nuevos proyectos, nunca dejó de lado el rol que más amó: el de esposa y madre.
Más adelante llegó la etapa de ser abuela, y se entregó an ella con la misma pasión que ha puesto en todo lo que hace. Ha sido una abuela amorosa y dedicada, que se desvive por cuidar y consentir a sus cuatro nietos. Cocinera excepcional, de gustos refinados y exigentes, siempre encontró la manera de reunir a la familia alrededor de una buena mesa.
Fue también una esposa entregada en cuerpo y alma, hasta que la vida la enfrentó al difícil momento de despedirse del hombre con quien compartió y construyó una familia durante sesenta y ocho años.
Hacer sentir bien a los demás, agradar, servir y cuidar ha sido siempre uno de sus mayores propósitos. Lo hace con pasión, generosidad y elegancia. Es una mujer resiliente, fuerte y llena de amor.
Y, sobre todo, es mi madre, a quien adoro profundamente.
Feliz Día, mami querida.
Hoy y siempre quiero que recuerdes cuánto te amo y cuánto agradezco el privilegio de ser tu hija. Tu ejemplo, tu fortaleza, tu amor y tu capacidad de reinventarte han sido uno de los regalos más grandes de mi vida.
Gracias por todo lo que has sido, por todo lo que has construido y por todo el amor que has sembrado en nuestra familia.
