Señor, tú me sondeas y me conoces

Cuando tenía esta edad no tenía la menor idea de todo lo que más adelante tendría que manejar en la vida.
Dios siempre ha sido mi compañero, mi aliado. Me ha preparado, dotado de los carismas y los dones que necesito.
El miedo a no corresponder
Recuerdo, en mis primeras aproximaciones a los ejercicios espirituales, que uno de mis mayores temores era no poder corresponder a Dios en lo que me pidiese, de la manera que Él quisiera; es decir, ser dócil a su voluntad.
Nunca olvidaré la respuesta de mi acompañante: “Si ese es tu miedo, abandónalo. Dios nunca te va a pedir más de lo que tú puedes dar. Él te conoce desde antes de estar en el seno de tu madre.”
Una confirmación en el camino
Anoche, en un encuentro entre amigas, las palabras de un sacerdote me hicieron recordar esto: “Señor, tú me sondeas y me conoces.”
Gracias, porque cada vez confirmo más esa presencia real tuya en mi vida, Señor. Permíteme seguir siendo dócil a tus designios, y sigue infundiendo en mí tu espíritu de fortaleza, paciencia y, sobre todo, llename de esperanza.
La vida no es una línea recta
La vida no es una línea recta. Tiene altas y bajas, y eso solo se vive acompañado.
Las urgencias, los problemas y las preocupaciones de la vida no nos dejan ver la esencia de la vida, que es eminentemente fiesta, agradecimiento, gratuidad, sorpresa, maravilla y derroche de amor. Tenemos muchas cosas que hacer y no nos dejamos tiempo para lo más importante: celebrar juntos la vida. La fiesta nos constituye y nos regala la alegría de experimentar la presencia viva de Jesús.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicaciones relacionadas

Comienza escribiendo tu búsqueda y pulsa enter para buscar. Presiona ESC para cancelar.